jueves, junio 30, 2011

Buba y Caronte

Pues nada, que ayer descargué la versión de prueba del SketchBook Pro 2011 y desde los primeros trazos hube de cambiar la mala opinión que tenía de las versiones anteriores. 

A diferencia del Photoshop (que es el todo en uno), esta aplicación está diseñada exclusivamente para dibujantes. Es harto intuitiva, módica en sus requerimientos y con un flujo de trabajo muy suave. 
Las herramientas de dibujo pueden personalizarse y con muy pocos ajustes en la interface se puede comenzar a dibujar con toda comodidad. 
Si fuera vino, creo que el Sketchbook 2011 sería un vinito chileno. 

Esta ilustración fue elaborada con sólo dos brochas y dos layers (boceto y color); los ajustes finales -ajustes de luz y detalles menores- fueron hechos en Photoshop CS 5.5

Interface del Sketchbook

Chapitas y rimel en Photoshop CS 5.5

viernes, junio 10, 2011

Homenaje y auto homenaje

Andando por los andurriales del Facebook me encontré con una figura de cartón a medio elaborar de los 3 compadres crudos (quienes, pese su condición post etílica, esculpen bastante bien). 
Lo curioso es que el alebrije en cuestión está inspirado en El Perro Agradecido aparecido en algún cartón de la Buba
Como necesitaba dibujar un perro celador del Hades para la Mitología Chilanga del mes de julio, me vino bien la referencia de estos compas crudos, así que decidí utilizar el mismo modelo para mi chamba.

Esta es una versión preliminar del mitológico can. Dejo para el mes siguiente la versión final. 

PD Cuando uno comienza con los auto-homenajes la cosa está muuuuuy grave. 


Abrazo
JQ  



Versión un tanto acartonada

El Can Cerbero 2011

El Perro Agradecido original

Hablando con el Diablo

A preguntas puntuales, respuestas impuntuales. 

El camarada Diablos (visitante frecuente de este semiclandestino blog) me formuló hace algunos ayeres una tanda de preguntas que, aunque en un primer momento consideré un tanto obvias, en un segundo momento reconsideré harto interesantes y merecedoras de una reflexión que hago pública, con la sana intención de que resulte de alguna utilidad para los pocos pero semiclandestinos visitantes de este espacio gráfico-visceral.

Saludos, Quintero.
Mis preguntas son:
1. ¿Un buen técnico conocedor de un programa para ilustración (pero poco hábil para dibujar manualmente) es capaz de realizar trabajos maestros y netos como los tuyos?

1. La cuestión es que el dibujo, tal como lo entendíamos en la era pre-digital (es decir, hace apenas 2 o 3 lustros) se encuentra en un incesante proceso de transformación. Para comprenderlo en la hora presente es preciso un cambio de paradigma(s); como el hecho de que -para dibujar- ya no es necesario pulsar un lápiz, un pincel o una plumilla, sino una suerte de ladrillo aerodinámico al que llamamos “mouse”, o bien un lápiz digital que es virtualmente lápiz, cursor, plumilla o pincel, y es a la vez pincel para acuarela, óleo, gouache, acrílico, pastel, pluma fuente, plumón que “plumilla vectorial”, y tiene lo mismo un grosor del punto 000 que el de una brocha capaz de cubrir un lienzo tabloide con 4 o 5 vigorosos trazos.
La ilustración que adorna este post, por ejemplo, fue elaborada en caliente (esto es: sin boceto ni idea previos) con lacito de rodeo, generando paths a mano alzada y rellenando las zonas con cubetazos de color. 
Si hubiera enunciado lo anterior hace 20 años habría resultado una frase delirante, y sin embargo hoy día es jerga cotidiana para un usuario básico de Photoshop.

Pero ni la tecnología ni la técnica son -en sí- el dibujo. El dibujo es algo más, algo que resulta de la suma de las anteriores mas la inteligencia y sensibilidad del creador (preciso, por si las moscas: que no hablo de El Creador, sino del creador).

El dibujo eres tu, o es una extensión de ti mismo. La técnica es el ejercicio que te permite comunicar (visualizar) tu mundo interior y la tecnología (de la hora histórica que sea) es la herramienta.

Tan sencillo como eso.

2. ¿El ilustrador actual puede basar su preparación profesional en el manejo de recursos digitales, actualizándose cada vez con los refinados programas de ilustración (olvidando en el librero los materiales reales)?

2. Los puristas del dibujo aún insisten en que utilizar los recursos que ofrece la computadora en comunión con algún tipo de software no es propiamente dibujar; y sin embargo las herramientas con las que -según ellos- un dibujante hecho y derecho debe mostrar su virilidad, también son tecnología.
El metal moldeado de la plumilla, las cerdas del pincel, la tela del lienzo y los pigmentos tóxicos de la acuarela también son artilugios o productos tecnológicos… pero de otra era. 
Así pues ¿Dibujar con tecnologías de la era agraria o industrial sí es dibujar y trabajar con las de la era digital no lo es?… algo no me cuadra.

Pero esto ya lo ha planteado (o cantado) Jorge Drexler de manera mucho mas grácil y emotiva de lo que puede hacerlo este fugitivo del lumpenaje: 

Es cierto que no hay arte sin emoción, y que no hay precisión sin artesanía, como tampoco hay guitarra sin tecnología, o tecnología del nylon para las primas, tecnología del metal para el clavijero, la prensa, la gubia y el barniz, las herramientas del carpintero.
(…)
La máquina la hace el hombre y es lo que el hombre hace con ella.

La disyuntiva de cuáles herramientas usar es equívoca pero no excluyente. Todo se vale con tal de comunicar -de manera eficaz y eficiente- lo que es menester comunicar.  
Aquél creador que no es mas que una caja de resonancia de la cultura hegemónica y del lugar común, lo será de igual manera dibujando en los programas digitales más sofisticados que abriendo la boca para hablar de política; y aquél que tiene algo relevante qué decir para sus semejantes y para sí mismo… bueno, ya hemos visto su histórico quehacer en las cuevas de Altamira.

3. ¿Queda el mismo sabor de satisfacción la conclusión de un trabajo digital comparado con un trabajo artesanal?

 3. Yo no te podría hablar sobre la satisfacción, pero te hablo con total convicción de la insatisfacción que deja el no haber conseguido una obra perdurable, relevante, trascendente. 
La conciencia de la imperfección debe ser un sano (y masoquista) ejercicio cotidiano.

O como diría Benedetti en la garganta de Adriana Varela o de Miguel Ángel Solá: “no te salves ahora, ni nuca, no te salves”.

4. Por mi parte, yo que llegué a ver la forma en que desarrollabas tu trabajo artesanal, estoy convencido que ni tú mismo (siendo artista picudo) puedes superarte a ti mismo mediante recursos digitales. 
¡Cámara! 


4. Pues ese es el reto, justamente. Treparme a un tren en el que estamos históricamente obligados a viajar y hacerlo -mínimamente- con decoro. Transformar la actividad de un entorno computarizado en algo orgánico es una tarea en lo que llevo trabajando ya un buen rato.
Y superarnos a nosotros mismos es la máxima del profeta: “El hombre es algo que debe ser superado”


En fin, un abrazo y espero que este rollo sea de alguna utilidad.



Técnica: Photoshop sobre Photoshop [2011]



viernes, junio 03, 2011

Mitología Chilanga Junio 2011

Titanomaquia


La Batalla de los Titanes es -según la épica chilanga- la encarnizada batalla por la hegemonía económica del cosmos informativo o chatarrósfera. Sus protagonistas son los Titanes (las deidades de la telefonía) contra los Olímpicos (los dioses de la pantalla chica, la telefonía celular y el internet). Ambos bandos luchan gallardamente enarbolando la bandera del antimonopolio aplicado a los contrarios y defienden de manera titánicamente abyecta el monopolio propio. 

El universo infinito no es lo suficientemente amplio para albergar a estas colosales entidades que -entre su arsenal de armas de destrucción masiva- cuentan con políticos, jueces, consejeros del IFE, cámaras industriales, telebancadas de telediputados, locutores, merolicos en horario triple A e incluso con candidatos presidenciales capilarmente imbatibles. 

Gane quien gane, pierde la nación chilanga.

A esta lucha por la supremacía del universo se le conoce también como Titanomaquia. A sus daños colaterales -es decir, al conjunto de televidentes e internautas pasivos que enriquecen a estas majestuosas sanguijuelas- se le conoce como Titinomaquia, en alusión directa al memorable muñeco de ventrílocuo de las décadas 60 y 70, por su lamentable papel de peones en este tan violento como redituable ajedrez de la barbarie capitalista.
Titinos somos y bajo la titanomaquia estamos.


Galería retratos Junio 2011

Destaco particularmente el de Fernández Noroña, a quien le debía uno bueno después de aquél desliz obligado.