A preguntas puntuales, respuestas impuntuales.
El camarada
Diablos (visitante frecuente de este semiclandestino blog) me formuló hace algunos ayeres una tanda de preguntas que, aunque en un primer momento consideré un tanto obvias, en un segundo momento reconsideré harto interesantes y merecedoras de una reflexión que hago pública, con la sana intención de que resulte de alguna utilidad para los pocos pero semiclandestinos visitantes de este espacio gráfico-visceral.
Saludos, Quintero.
Mis preguntas son:
1. ¿Un buen técnico conocedor de un programa para ilustración (pero poco hábil para dibujar manualmente) es capaz de realizar trabajos maestros y netos como los tuyos?
1. La cuestión es que el dibujo, tal como lo entendíamos en la era pre-digital (es decir, hace apenas 2 o 3 lustros) se encuentra en un incesante proceso de transformación. Para comprenderlo en la hora presente es preciso un cambio de paradigma(s); como el hecho de que -para dibujar- ya no es necesario pulsar un lápiz, un pincel o una plumilla, sino una suerte de ladrillo aerodinámico al que llamamos “mouse”, o bien un lápiz digital que es virtualmente lápiz, cursor, plumilla o pincel, y es a la vez pincel para acuarela, óleo, gouache, acrílico, pastel, pluma fuente, plumón que “plumilla vectorial”, y tiene lo mismo un grosor del punto 000 que el de una brocha capaz de cubrir un lienzo tabloide con 4 o 5 vigorosos trazos.
La ilustración que adorna este post, por ejemplo, fue elaborada en caliente (esto es: sin boceto ni idea previos) con lacito de rodeo, generando paths a mano alzada y rellenando las zonas con cubetazos de color.
Si hubiera enunciado lo anterior hace 20 años habría resultado una frase delirante, y sin embargo hoy día es jerga cotidiana para un usuario básico de Photoshop.
Pero ni la tecnología ni la técnica son -en sí- el dibujo. El dibujo es algo más, algo que resulta de la suma de las anteriores mas la inteligencia y sensibilidad del creador (preciso, por si las moscas: que no hablo de El Creador, sino del creador).
El dibujo eres tu, o es una extensión de ti mismo. La técnica es el ejercicio que te permite comunicar (visualizar) tu mundo interior y la tecnología (de la hora histórica que sea) es la herramienta.
Tan sencillo como eso.
2. ¿El ilustrador actual puede basar su preparación profesional en el manejo de recursos digitales, actualizándose cada vez con los refinados programas de ilustración (olvidando en el librero los materiales reales)?
2. Los puristas del dibujo aún insisten en que utilizar los recursos que ofrece la computadora en comunión con algún tipo de software no es propiamente dibujar; y sin embargo las herramientas con las que -según ellos- un dibujante hecho y derecho debe mostrar su virilidad, también son tecnología.
El metal moldeado de la plumilla, las cerdas del pincel, la tela del lienzo y los pigmentos tóxicos de la acuarela también son artilugios o productos tecnológicos… pero de otra era.
Así pues ¿Dibujar con tecnologías de la era agraria o industrial sí es dibujar y trabajar con las de la era digital no lo es?… algo no me cuadra.
Pero esto ya lo ha planteado (o cantado)
Jorge Drexler de manera mucho mas grácil y emotiva de lo que puede hacerlo este fugitivo del lumpenaje:
Es cierto que no hay arte sin emoción, y que no hay precisión sin artesanía, como tampoco hay guitarra sin tecnología, o tecnología del nylon para las primas, tecnología del metal para el clavijero, la prensa, la gubia y el barniz, las herramientas del carpintero.
(…)
La máquina la hace el hombre y es lo que el hombre hace con ella.
La disyuntiva de cuáles herramientas usar es equívoca pero no excluyente. Todo se vale con tal de comunicar -de manera eficaz y eficiente- lo que es menester comunicar.
Aquél creador que no es mas que una caja de resonancia de la cultura hegemónica y del lugar común, lo será de igual manera dibujando en los programas digitales más sofisticados que abriendo la boca para hablar de política; y aquél que tiene algo relevante qué decir para sus semejantes y para sí mismo… bueno, ya hemos visto su histórico quehacer en
las cuevas de Altamira.
3. ¿Queda el mismo sabor de satisfacción la conclusión de un trabajo digital comparado con un trabajo artesanal?
3. Yo no te podría hablar sobre la satisfacción, pero te hablo con total convicción de la insatisfacción que deja el no haber conseguido una obra perdurable, relevante, trascendente.
La conciencia de la imperfección debe ser un sano (y masoquista) ejercicio cotidiano.
4. Por mi parte, yo que llegué a ver la forma en que desarrollabas tu trabajo artesanal, estoy convencido que ni tú mismo (siendo artista picudo) puedes superarte a ti mismo mediante recursos digitales.
¡Cámara!
4. Pues ese es el reto, justamente. Treparme a un tren en el que estamos históricamente obligados a viajar y hacerlo -mínimamente- con decoro. Transformar la actividad de un entorno computarizado en algo orgánico es una tarea en lo que llevo trabajando ya un buen rato.
Y superarnos a nosotros mismos es la máxima del profeta: “El hombre es algo que debe ser superado”
En fin, un abrazo y espero que este rollo sea de alguna utilidad.
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| Técnica: Photoshop sobre Photoshop [2011] |