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| Oro Negro V2, la primer versión me quedó muy pedorra y me llevó el triple de tiempo. Esta nueva versión ya se defiende. |
Breve reflexión dedicada a los jóvenes que están amaneciendo al pensamiento crítico de izquierda
Entre el desdibujado ejército conocido con el nombre genérico de “izquierda” podemos encontrar todo tipo de gente, incluso (con un poco de suerte y luego de una búsqueda exhaustiva) podemos encontrar a algún que otro hombre de izquierda.
Con esto quiero decir que con las militancias políticas ocurre lo mismo que con el cristianismo (aunque este ejemplo aplica para cualquier religión), donde encontramos millones de individuos que se dicen cristianos pero que no cumplen con los preceptos religiosos e incluso quebrantan las propias normas y leyes que dan sentido a sus supuestas convicciones.
En teoría -y para fines estadísticos- decimos que hay millones de cristianos, en la práctica lo que tenemos son anti-cristianos que aseguran esquizofrenicamente ser seguidores de las enseñanzas de Cristo.
Para la gran mayoría basta con que una persona se asuma gallardamente como religioso sin necesidad de que sustente esa afirmación en los hechos, lo cual es un verdadero disparate. Pero quizás consideremos que el pensamiento religioso tiene mucho de pensamiento mágico, o se ejerce con mucho menos rigor lógico del que utilizamos en la vida civil.
Lo cierto es que en nuestra vida política nos conducimos bajo el mismo tipo de pensamiento irracional que el de la infantil mente religiosa.
El hombre de derecha lo tiene claro: va por el dinero, el poder a ultranza y la explotación del otro a costa de lo que sea. No hay moral, no hay aduana ética o ideológica que valga. Detesta las regulaciones y cualquier tipo de coto que limite su poder.
El derechista es anti demócrata, imperialista, corporacionista y anti humanista. Es clasista, racista y es, sobre todo, mentiroso y manipulador. ¿porqué? porque sólo a través de una distorsión sistemática de la realidad puede convencer a la mayoría explotada de que sus acciones son benéficas para las mayorías demográficas y no para el interés propio. Sólo bajo un sistema que le garantice el control de pensamiento de las masas puede perpetuarse en el poder.
El hombre de derecha lo tiene claro, y el simpatizante de derechas (usualmente calificado por sí mismo como “apolítico”, que es sólo un alias del colaboracionista de derechas) es aquél que se cree toda la sarta de mentiras sistematizadas con que el infosistema controla su mente y -luego entonces- sus actos. A pesar de que la realidad objetiva le demuestre con hechos la incongruencia entre la falaz publicidad capitalista y el deterioro del bienestar social, de su clase e incluso de la propia especie.
Y volvemos a lo dicho en un principio: Entre el difuso ejército conocido con el nombre genérico de “izquierda” podemos encontrar todo tipo de gente, incluso a algún que otro hombre de izquierda.
En su mayoría este ejército está compuesto por derechistas esperando el momento idóneo para salir del closet.
¿Qué es el canto de los pájaros?
- ¿Que es el canto de los pájaros, Adán? -Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar.
Esta hermosísima frase del poema “Adán y Eva” del derechoso Sabines me hace reflexionar acerca de la naturaleza del hombre de izquierda. El hombre de izquierda (no el izquierdista, que es quien simpatiza con las causas) es aquél que cree en la posibilidad de encarnar socialmente los ideales de justicia y bienestar. Aquél que antepone el bien común a los intereses personales pero -sobre todo- que busca ser consecuente con su forma de pensar y sus acciones cotidianas.
El hombre de izquierda debería ser (sin albur) como el pájaro que se vuelve aire en consecuencia armónica con sus dichos, la manifestación de su pensamiento libre y solidario derramándose en hechos.
Entre los extremos polares de la izquierda y la derecha estamos nosotros (aspirantes a hombres de izquierda), luchando con nuestras propias contradicciones, moviéndonos trabajosamente en esa gama cromática. Informándonos, reflexionando, dando la batalla en este sistema intrínsecamente corrupto y corruptor en el que no chingar, agandallar o trolear al prójimo es un salto gigante para la humanidad.
No olvidemos esta regla de oro: podremos asumirnos como izquierdistas, pero si nuestros dichos y posturas no guardan proporción con nuestros hechos, valemos pa pura madre.
No tienen idea de la cantidad de colegas, amigos y compañeros cuarentones que se decían de izquierda y torcieron el rabo abyectamente a la primera oportunidad; y no me refiero a las contradicciones a las que estamos razonablemente expuestos, pues el acto político es, en ultima instancia, un acto ético: la vigilancia cotidiana de nuestro desempeño ideológico y mundano. No, me refiero a tipos cuyos ideales juveniles costaron lo que cuesta un poco de estabilidad económica y comodidad clasemediera.
A estas alturas de mi vida me pregunto ¿a cuántos hombres de izquierda conozco? la verdad es que quien sabe, pero de que los hay, los hay.
Y no surgen de la nada, son producto de trabajo arduo, un gran compromiso social y mucho estudio. El hombre de izquierda se crea a sí mismo cotidianamente. ¿de qué manera? imagino que cada caso es distinto, pero podría darles cuatro sencillas tareas para ayudarnos en este naufragio del sistema capitalista en el que, una cosa es absolutamente segura, a mayor calidad de hombres y mujeres de izquierda, menor cantidad de sufrimiento inútil.
Primer paso: apagar la televisión y no volver a encenderla NUNCA MÁS.
Segundo paso: Mirar tantas veces como sea necesario la trilogía Zeitgeist de Peter Joseph, en particular la segunda y tercera parte.
En la medida que desarrollen intolerancia hacia la TV, que las falacias del infosistema les resulten evidentes y el análisis de estos lúcidos pensadores les resulte esclarecedor y útil; en esa misma medida estaremos transitando hacia la libertad ideológica.
Y entonces sabrán -como diría el poeta- que el sol no los ha penetrado como al día (sin albur), pero ya están amaneciendo.
[UPDATE]
Lamento que la nuez (así decimos los mamones) de este desafortunado post se haya malentendido, aunque reconozco que puse algo de mi parte porque es uno de mis escritos más confusos y peor redactados. Está escrito con las nalgas, pero más cargado hacia la nalga izquierda.
Resumiendo: la idea de izquierda y derecha me resulta útil para definir posturas y parámetros de conducta (ética, política y moral). Defino mi postura y la hago pública en un momento en el que -me parece- es necesario hacerlo sin ningún tipo de tibieza ni ambigüedad. Es decir: defino lo que para mi es la izquierda y me sumo a este paradigma. Hay otras formas para referiste a la lucha antagónica entre explotadores y explotados, opresores y oprimidos etc., a mi me sirven todas pero me interesa particularmente redefinir el concepto de “izquierda” y en esas ando desde hace algunos años.
Confío en mis fuentes de información y análisis. Las recomiendo con absoluta convicción a quienes me concedan buen criterio en materia política y a quienes no, pos no.
El mecanismo es muy sencillo, si estás familiarizado con el pensamiento crítico de Chomsky, Mojarro o Julio Hernández López (por mencionar algunos nombres ilustres) todo lo que he planteado o linkeado tendrá sentido. En caso contrario todo lo que diga va a sonar a necedad podrida de un “ignorante de la poítica” y mejor será que cada quien se guarde en sus trincheras. Así de claro y de sencillo.
Compruebo -con y sin sorpresa- lo que la crema y nata de la intelectualidad clasemediera opina sobre Noroña, y me queda claro que la campaña de desprestigio mediático y viral va viento en popa.
¿cómo iba la cosa? ah, sí... “si no puede que renuncie” para Cárdenas. “¡un peligro para México, hay que parar a ese loco!” (así, con signos de admiración para acentuar la histeria patriotera que debemos esgrimir ante un enfermo de poder como es AMLO). Pero lo de hoy son los epítetos de “porro, violento e ignorante” para ese otro peligro para México que es -según quien sabe quién- Fernández Noroña. Tan bien que estaba el país antes de que este degenerado viniera a hacer sus twittcams y plantear su desobediencia civil pacífica para desestabilizar a este gobierno comprado por nuestra incendiaria oligarquía, que crea presidentes carismáticos tan facilmente como crea “apestados de la política”.
Mientras tanto, en Los Pinos...
No me ofende ni me molesta que quienes visitan el Buba blog pasen de largo ante mis ideas sobre la polis y la res pública, están en su derecho. Cada quien es libre de pensar y actuar como quiera o como lo hagan querer y no hace falta que cada cual me informe si está o no de acuerdo con mi opinión (igual sigo en lo mio), que no opera por la lógica de la votación, la simpatía o antipatía.
Me resulta inofensivo que me califiquen de intolerante, ignorante, doctrinario, añejo etc., tomo las opiniones como vienen y de quien vienen. No necesito de la aprobación de nadie y he aprendido a pasar de largo ante la nefasta corrección política y la cancerosa opinión mediática. Mi autocrítica consiste en cotejar mi opinión con los hechos objetivos y no con los dichos subjetivos, y menos si estos reverberan con el eco gutural de los guardianes del sistema.
Coincidir con una sola opinión esgrimida por Krauze, Zaid, Dresser, Merker, Gómez Leyva, Trujillo, López Dóriga o Bartra (el derechista, no el ilustre Armando) o con sus ecos civiles e inciviles deshonraría mi estirpe forever and ever.
Por ultimo: nadie modifica una sola idea en su forma de pensar debatiendo en las redes sociales. Por lo tanto no estoy por la labor de discutir, sino de aprender a fuerza de estudio autodidacta y compartir lo aprendido con quien se deje.