viernes, abril 24, 2009

El subdesarrollo moral

En su artículo El desarrollo moral de los niños (aparecido en el número de agosto de 1999 de la revista Scientific American), William Damon hace referencia a las seis etapas del juicio moral, un interesante estudio que establece cierta lógica correspondencia entre el desarrollo biológico y el desarrollo moral del ser humano.

Este periplo humano -este andar escoltado por natura y cultura- se divide en seis etapas agrupadas en tres niveles y su progresión conduce a la madurez moral del individuo; esto es: la justificación o el razonamiento con que los hijos de Adán (del Adán posterior al manzana-gate) suelen dar substancia a sus actos.



Como se observa en la gráfica, los niveles básicos de comportamiento van cediendo paso a niveles ulteriores mucho más desarrollados; refundados en criterios universales que evidencian una madurez intelectual y ética, en tanto que la moral (la noción imperante de “bien” y “mal”) se ve supeditada a una perspectiva humana mucho más amplia y generosa que la simple observación de los códigos de comportamiento vigentes.

Aún considerando que estas seis etapas son sólo un referente teórico -experimental e inexacto, si se quiere-, resultan un termómetro interesante y revelador acerca de nuestro comportamiento.
Ese sano interés se vuelve espanto cuando, en aras de analizarnos como parte de un cuerpo social -pues la moral tiene que ver de suyo con nuestras relaciones interpersonales-, nos revelamos impúdicamente a través de nuestra conducta.
Por ejemplo ¿no es alarmante que una sociedad como la mexicana apenas rebase el primer nivel en su desempeño moral cotidiano? ¿No es aberrante que -en una analogía entre la edad de los pueblos y este estudio- no hayamos rebasado siquiera la pubertad?

Según parece, existe una estrecha relación entre el desarrollo económico, político y cultural de una sociedad y su desarrollo moral (aunque quizás sea más preciso enunciarlo al revés: el desarrollo moral precede al desarrollo general). Un cuerpo social que actúa mayoritariamente de manera reflexiva y responsable -con esa responsabilidad propia de la edad adulta- modela a través de su desempeño cotidiano un entorno afín.
Dicho de manera más breve y substanciosa: el subdesarrollo moral es la piedra fundacional del subdesarrollo.

Entre mis intereses predilectos (sobre todo cuando me pongo pedo) están aquellos que tienen que ver con la ética. Esto me ha acarreado entre algunos camaradas el calificativo de moralista, aplicado en su connotación más despectiva (relativa a la moralina).

Al parecer, toda referencia a lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, tu arte y miarte etc. resulta agua pasada para un montón de gente. Como si deveras estuvieramos (muy nietzscheanos, muy nietzscheanos) más allá del bien y del mal.
Parecen haber olvidado que romper “las viejas tablas” es un derecho que se gana sólo a condición de crear las nuevas.

Insisto en que uno de los grandes temas que nos fueron arrebatados -mientras nos sacábamos el moco y nos preparábamos para administrar la abundancia- es el de la ética, el las reflexiones fundamentales acerca del bien. El derecho a recrear el mundo a partir de recrearnos a nosotros mismos.

Contemplo de nueva cuenta la gráfica de marras y pienso en lo lejos que estamos -¡oh, blanda patria!- de los grandes ideales, de los pensamientos proyectados al universo, de los acuerdos leales y -sobre todo- de la nobleza.

Miro nuestra penosa realidad de México neo-milenario y lamento lo cerca que estamos del infantil egoísmo, la rebeldía a media asta, los blogs exitosos y los tristes becarios.

Josefo
Abril 2009

Taller de dibujo


El apreciado camarada Miguel Galindo está impartiendo desde ya un taller de dibujo para principiantes.
Lamentando este retraso en la promoción, hago pública la cordial convocatoria-invitación para esta interesante aventura.