Reproduzco un fragmento del texto de la sección investigaciones insólitas publicado en la revista ¿Cómo ves?. Por principio me sentí totalmente identificado con el fenómeno de la desidia que señala el autor del ensayo, y estoy seguro que un montón de cibernautas procastineros también se sentirán aludidos.
El problema con la solución que sugiere el profesor Perry (y lo que la vuelve casi inoperante) es que se basa en una especie de auto engaño consciente, cuando suele ser el subconsciente quien -por cuenta propia- manipula y hace y deshace a través de nuestros actos cotidianos conscientes.
Querer engañar al subconsciente es como querer evadir al fisco, creo yo.
En un artículo publicado en 1995 y titulado “Desidia estructurada”, John Perry, profesor de filosofía de la Universidad Stanford, explica: “Llevo meses postergando el escribir este ensayo. ¿Por qué lo hago ahora? ¿Será porque al fin pude encontrar un poco de tiempo libre? No: tengo trabajos que calificar, solicitudes de libros que llenar, una propuesta a la Fundación Nacional de Ciencia que evaluar, un montón de disertaciones en borrador que leer. Me puse a escribir este ensayo para no hacer todas estas cosas: ésta es la esencia de lo que yo llamo desidia estructurada, estrategia asombrosa, que, como he descubierto, convierte al desidioso en un ser humano industrioso, respetado y admirado por todo lo que logra y por lo bien que emplea su tiempo”.“La idea principal es que postergar las cosas no significa no hacer absolutamente nada. Los desidiosos rara vez están desocupados. Hacen cosas marginalmente útiles, como arreglar el jardín, afilar lápices o trazar diagramas para ayudarlos a organizar sus archivos el día que se decidan a hacerlo. ¿Por qué hace estas cosas el desidioso? Porque sirven para no hacer cosas más importantes. Al desidioso se le puede motivar para hacer tareas difíciles y entregarlas a tiempo siempre y cuando estas tareas le sirvan para no realizar otras todavía más importantes”.Todo está en canalizar una mala costumbre. “La desidia organizada consiste en planear las tareas que uno tiene que hacer de una manera que saque partido de este hecho. Uno planea las tareas poniéndolas por orden de importancia, con las más urgentes e importantes en primer lugar. Pero más abajo hay otras tareas que vale la pena acometer. Darles prioridad a éstas se convierte en una manera de no hacer las cosas más importantes que encabezan la lista”.Perry señala que “la desidia estructurada requiere cierto grado de autoengaño, puesto que uno siempre está imponiéndose listas de tareas piramidales. Esto no es problema, porque casi todos los desidiosos poseen una gran habilidad para engañarse a sí mismos. ¿Qué podría ser más noble que usar una debilidad de carácter para mitigar los efectos nocivos de otra?”



1 comentario:
Gracias John Perry, por darle nombre tan elegante a nuestra desidia. Ver http://www.structuredprocrastination.com
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