martes, febrero 14, 2012

Trufa


Hace tres años, cuando adoptamos a Avellana, mi cuñado comentó que la perra iba a estar muy agradecida pero quien tendría que estar más agradecido era yo. 
No le faltó razón, el bagaje de experiencias y situaciones nuevas que trajo esa compañera a nuestra vida común son impagables. Las cosas que he aprendido de mí mismo, las cosas que ella nos ha revelado, los lazos afectivos que hemos construido cotidianamente (porque al principio no me vibró bien ni le inspiré el menor respeto) han sido una lección de vida que no puedo pagar solamente con croquetas Pro Plan.
Resulta que la misma chava que rescató a Avellana de las calles del sur del D.F. (donde la encontró recién atropellada) rescató a otra perrita de características muy parecidas: mestiza, callejera, de tamaño mediano y con problemas de autoestima.
Si alguien puede adoptarla o conoce a otra persona en posibilidad de hacerse cargo de Trufa (que es el nombre de esta hembrita) por favor comuníquese con Gabriela Aguilar (que es el nombre de esta amiga que ha ayudado a varios perros huérfanos de humano a encontrar hogar).
La situación es muy apremiante para Gaby por cuestiones familiares, así que si pueden ayudar a divulgarlo entre los interesados será de gran ayuda para quien también busca ayudar. 
César Millán (me pongo de de pie y alzo la patita), suele decir algo así como: “las mascotas aparecen en nuestra vida por una razón”; si creen que es su caso o conocen a algún humano que necesite que un perro le salve la vida, comuníquense con Gaby por su canal de Facebook.

Mil gracias por el apoyo y un gran abrazo.