Recientemente platiqué por separado con dos viejos amigos y me sorprendió muchísimo el concepto en el que me tienen ubicado: romántico, sectario, amargado, paranoico y conspiracionista. Se que mucha gente piensa tal cosa de mi y me vale un reverendo pito, pero fue revelador que estos añejos camaradas me desconozcan a tal punto.
O quizás no, quizás he radicalizado mi postura política y -en la intimidad de mi exilio geográfico- no he reparado en mis cambios internos. Y es que no encuentro sentido a decir lo que pienso -por ejemplo- en esas cajas de resonancia pobrísimas y banales que son Twitter o Facebook o cualquiera de las llamadas redes sociales. Para cotorrear un ratito están bien, pero no sólo de chacota y narcisismo vive el espíritu humano.
En este sentido, no hacer pública mi ideología sería una forma de consolidarla, o para decirlo en la carrasposa voz de Jaime López:
No, a nadie quiero convencer, convencer de lo que se. Que predique el inseguro, que predique el inseguro de su fe
Yo, el monero kosher
Un elemento que me hace pensar que mi ideología no es baba de perico es la calidad de la información a la que me he acostumbrado. Con el paso del tiempo he desarrollado una intolerancia aguda a los locutores de radio y televisión más notables y a las plumas de los intelectuales orgánicos más conspicuos (y me cago en sus lumpenburguesas madres), al punto en que detecto sus falacias orales o escritas casi a bote pronto; lo cual no es un mérito mío, sino consecuencia del hábito de no ingerir argumentos chatarra.
Lo único que lamento es que los chavos, la gente más joven que tiene por líderes de opinión a estos chichifos del sistema de poder e incluso a muchos camaradas de generación que ya empiezan a destacar como opinantes convenientes; formen sus criterios respirando de esa nube de basura ideológica que es, hoy por hoy, el internet epidérmico -ya no hablemos de los medios de manipulación de masas de rigor-. Para llegar al músculo (al verdadero poder de la web) hay que rascarle un poquito más, y he aquí un aporte para esta raza en formación.
No escucho radio comercial desde tiempos inmemoriales, pero soy un oyente asiduo de algunos programas de Radio UNAM que constituyen mi dieta informativa y que (complementados con tres o cuatro impresos y la observación y reflexiones personales) conforman mi mapa de la realidad nacional.
Como botón de muestra va el programa Momento económico del pasado jueves 5 de enero. Una cátedra impecable de José María Calderón Rodríguez acerca de las aventuras del capitalismo. El programa no tiene un minuto de desperdicio y resulta una suerte de guía para armar el rompecabezas de la actualidad política y social nacional y latinoamericana (y nos permite entender -entre otras muchas cosas- la verdad sobre la supuesta guerra de Calderón contra el narco en un contexto histórico).
Pueden escucharlo en el sitio web de Radio UNAM, ya editado sin musiquita de Piazzolla en mi cuenta de SoundCloud o bien pueden descargarlo con todo y tags y portada desde mi cuenta de Minus (que está mas o minus).
Jóvenes en éxtasis; les recomiendo ampliamente que bajen poco a poco los programas y los escuchen con moderación, hay temas verdaderamente demoledores.
Y después díganme si soy “romántico, sectario, amargado, paranoico y conspiracionista” o simplemente un monero kosher.


3 comentarios:
Pues como dicen que decía el Che "Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo..." Yo agregaría, "por lo menos".
Coincido contigo completamente, aunque debo admitir que yo si consumo un monton de basura informativa nomas para pasar el rato. Por eso me agrada cuando compartes ligas de interes porque , aunque te conozco mas bien poco, puedo decir que eres de las personas mas centradas que conozco, a pesar de tus bemoles (que no conozco, pero que seguro tienes porque eres humano) y hasta ahora han valido la lectura.
No se porque te habran dicho que te ven de esa manera ni a que se dedican las personas que te lo dijeron, pero si fueron moneros o estan relacionados con el mundo editorial, no lo tomaria tan a pecho... casi toda la gente involucrada en el mundo editorial que conozco, son un monton de "reaccionarios de polanco". BEF es una buena muestra de lo que quiero decir (y conste que BEF ha hecho cosas que me gustan).
Uste siga en la lucha, Quintero. Es mi pequeno gran heroe.
Es raro maestro, ésto ya toma dimensiones absurdas y grotescas. Ya ni siquiera pueden inventarse nuevos adjetivos. Pero la verdad, ¿es más fácil tragarse todas las mentiras "oficiales" que se repiten hasta el hastío lo mismo que los diarios de mayor circulación nacional, televisión, radio y diversos portales en la red, creer en ese "mundo" pintado por las corporaciones?, ¿es más difícil que pensar, analizar, estar alertas, discrepar, discernir, ver el fondo de las cosas?, digo así como está la realidad, se me antoja más dificil seguir "creyendo" en ese mundo casi perfecto que pensar en que las cosas estás macabra, jodida y terriblemente mal. Y gracias por sus textos e ilustraciones que nos deja en el blog. Ójala que un día tenga el gusto de conocerlo y estrecharle la mano y decirle: habemos muchos "romanticos-conspirativos-sectarios-paranoicos-etc-etc-etc" por muchos lados y que jamas nos rendiremos y seguiremos dando lata hasta que se apague la ultima sinpasis en nuestro cerebro.
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