1. La triste historia de la cándida Sambuca y sus dueños desalmados
En fechas recientes este animalito ha sido causa de mis desvelos. Hace poco más de un mes me di cuenta de que, a pocas casas del lugar donde vivimos, había un perro negro amarrado permanentemente a un árbol. En realidad lo había visto desde hacía meses atrás, pero pensé que lo amarraban sólo en el día y el resto del tiempo lo dejaban correr en el terreno relativamente amplio y apto para que jugaran los dos perros que viven ahí (a la otra -una perrita blanca- la tenía bien ubicada porque se odia a muerte con mi Avellana y cada que pasamos por ahí se ladran grueso).
No le di demasiada importancia al asunto del perro atado porque en el pueblo (dizque ciudad) donde vivimos tratan a los perros como perros y es común verlos amarrados o encerrados; pero un día que venía menos distraído de lo habitual me detuve a observarlo y descubrí que estaba en los puros huesos; totalmente desnutrido y deshidratado. Recordé que al principio llamó mi atención porque gimoteaba, pero al cabo del tiempo dejó de hacer ruido y se dedicaba a dormir, o mejor dicho, no tenía energías más que para estar hecho ovillo y así protegerse de las últimas lluvias del año y los frentes fríos que se apersonaron por aquellas fechas.
Pasaron los días y cada que podía echaba un ojo para confirmar mis sospechas: los perros vivían solos y sin ningún tipo de atención. Averigüé con los vecinos que la dueña de la casa había muerto y que los herederos iban de vez en cuando (cada semana o algo así) a echarle un ojo el terreno.
Entonces comencé a llevarles comida irregularmente y después a diario, porque ya era claro que el perro en comento estaba en las últimas. Además, la misión era complicada porque estaban lejos de la cerca de metal que protege el terreno y hay algunos árboles donde más de una vez se quedó atorada mi ayuda humanitaria. Era angustioso para el perro y para mi cuando los trozos de pollo -o lo que fuera- se quedaba entre las ramas altas o llegaba antes la perra blanca a darle gane y dos o tres tarascadas; entonces quedaba con hambre y -encima- con sus buenas dentelladas encima.
En fin, opté por dejar un recado a los dueños pidiéndoles que soltaran al perro para que pudiera alimentarlo mejor o que de plano me lo dieran en adopción. Al día siguiente ya no estaba recado y al otro día los perros habían desaparecido.
Todo este tiempo, por cierto, me la pasé muy estresado por las entregas pendientes y por el destino incierto de los perros. Los últimos días tuve insomnio recordando la mirada y el estado físico deplorable del perro negro; recriminándome por no haber actuado antes o por fallar el tino con la comida o por… en fin, castigándome por la suerte del negro can.
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| Esa miradita |
2. Enter la Morena (sin albur)
A los pocos días de haber dejado el recado, los dueños se comunicaron para decirme que si quería hacerme cargo del animal fuera a recogerlo por la tarde. Aunque lo dudé un momento por cuestiones logísticas, accedí y a los dos o tres horas pasé a recoger al perro y de ahí nos fuimos -cual mascota y dueño- a la veterinaria.
Resulta que no era perro sino perra, no era negra sino de un color pardusco-atigrado, mezcla de mastín con cualquier otra cosa y resulta que se llamaba Morena o (agárrense) La Gorda, pero la verdad es que no entendía por ninguno de esos nombres.
En opinión del veterinario se encontraba bien (es decir, sus órganos vitales funcionaban correctamente) pero estaba muy débil y anímicamente decaída, temerosa y muy insegura.
En opinión del veterinario se encontraba bien (es decir, sus órganos vitales funcionaban correctamente) pero estaba muy débil y anímicamente decaída, temerosa y muy insegura.
Juro que es el perro más esquelético y temeroso que he visto en mi vida, y el de la mirada más doliente.
Fuimos a dar una vuelta por el pueblo (la gente nos veía muy mal, por cierto) y regresamos a la casa a encontrarnos con la triste realidad: dos hembras de la misma edad y tamaño van a competir por el dominio del territorio de manera instintiva. La Avellana se puso brava, la Morena reaccionó al reclamo y tuvimos un estresante conato de bronca; la única solución fue cuidar que ninguna de las perras estuviera en posición de atacar a la otra.
Más noches de malestar e insomnio para quien esto escribe.
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| Le cortaron mal la cola y quedó a medio camino entre rabito y cola completa |
3. La triste historia de la cándida Sambuca y su dueño incompetente
Con mucho trabajo, disciplina, despliegues violentos de mi parte y horas robadas al trabajo -cuyas entregas retrasaba más y más-, conseguí que se toleraran las dos princesas plebeyas, además del Macondo, un mestizo de French Poodle que suele ser bastante alivianado en lo general.
Esos días me sentí aliviado y muy orgulloso de mi y de mis perros. A pesar de que estaba latente el pleito por el territorio, había conseguido desactivar cualquier chispazo que detonara algo mayor y que todos nos sintiéramos confortables. De hecho, se respiraba un ambiente tan relajado que me permití atender nuevamente la chamba y descuidar mis responsabilidades como líder -cachirul- de la manada.
Mirando a la perra recordé el Sambuca, una bebida digestiva de la familia del anís pero de color oscuro por efecto de los granos de café molido. Sorprendentemente a la Sambuca le gustó su nombre y así se le quedó, aunque la idea original era no encariñarme por ella, dado el precario equilibrio de la manada.
Hace dos días, cuando más confiado estaba por haber conseguido la paz familiar, estalló una bronca muy gruesa entre las dos perritas. La chispa salió de la nada y me tomó desprevenido. El dog-fight duró mucho tiempo y nos costó trabajo separarlas, además de que -como ninguna se rindió y la pelea resultó tan pareja- se quedaron picadas. Después hubo dos o tres reincidencias hostiles y ayer una nueva pelea -cuando yo estaba ausente y Nieves estaba sola- me obligó a tomar una decisión dolorosa.
Es la cuarta vez que esto sucede y todo parece indicar que seguirá sucediendo. Me siento muy frustrado e impotente por haber permitido (por inacción y descuido) que llegaran a este punto, aunque comentándolo con el veterinario me dijo que era casi inevitable que ocurriera. Igual me siento triste y muy, muy desanimado y apesadumbrado por haber retrocedido tanto.
En este momento la Sambuca está recluida en un huerto pequeño que hay al fondo de la casa en espera de que le encuentre un destino mejor al que le puedo dar.
Y yo empiezo a tener insomnio y sentimiento de culpa nuevamente.
4. Sambuca cosecha 2010
Mestiza de 1 año de edad -aprox.- Talla mediana-grande, desparasitada, vacunada contra la rabia, parvovirus etc. y en proceso de recuperación.
Con fecha de esterilización aún pendiente (en cuanto esté en capacidad de aguantar la anestesia). Muy noble, obediente y sumisa con los humanos. Convive perfectamente humanos y perros machos de cualquier edad y tamaño, pero puede llegar a tener problemas de dominación con hembras de sus características.
Muy hermosa para quien sepa apreciar la belleza canina mestiza (y más chula que se va a poner cuando acabe de rellenarle las lonjas). Puedo entregarla en el D.F. Y área conurbada o pueden recogerla en nuestra casa.
Si están interesados en adoptarla pueden comunicarse al correo monobarroco @ gmail.com; les aseguro que es un animal muy noble que va a enriquecer sus vidas con su nobleza mestiza; y creo que quien se haga cargo de ella puede ofrecerle un mejor destino que el que le ha tocado vivir hasta el momento.
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| Hermosa de tan fea |
5. Posdata
Durante un par de semanas, mientras Sambuca se encontraba atada al árbol y yo iba de tanto en tanto a arrojarle comida, me preguntaba quién podría ser capaz de darle a un ser vivo un trato semejante. Tendría que ser gente desalmada, culera, ladina, monstruosa. Tendría que ser gente “moralmente” aberrante.
Para mi sorpresa -la verdad, ni tan “sorpresa”- se trataba de una familia terriblemente ignorante. Ordinariamente ignorante. Me sorprendió la falta de conciencia y lo vulgar (aquello "que es muy normal o que no tiene nada de original", según el diccionario) de su ser. Se trataba en todo caso de gente "culturalmente" aberrante.
Creo que ese es nuestro problema actual. La ignorancia puede ser infinitamente más lesciva que el más siniestro complot cupular. No es sólo el sistema de poder, no es sólo el aparato de manipulación de masas, no es sólo la voluntad inquebrantable de la plutocracia.
Es la ignorancia de la gente quien está pudriendo toda forma de convivencia civilizada en este espacio temporal mexicano; es la ignorancia lo que aceleró nuestra caída al precipicio.
Es la ignorancia de la gente quien está pudriendo toda forma de convivencia civilizada en este espacio temporal mexicano; es la ignorancia lo que aceleró nuestra caída al precipicio.
Rescatemos de sus putas manos lo que valga la pena rescatar. Y si podemos empezar por los camaradas animales, qué mejor.
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| Esta foto fue tomada después de casi un mes de proceso de engorda. Imagine ud. el estado en el que la encontré |







4 comments:
es hermosa... pero no más hermosa que tu historia, si antes de leerla te admiraba por tus monos mezclados con tu curiosa forma de escribir ahora encuentro una razón más para hacerlo.
Me gustaría ayudar pero ni vivo cerca ni tengo espacio para darle buena vida al animalito. De corazón espero que asi como le diste una segunda oportunidad para seguir viviendo alguien con corazón bondadoso le de una tercera oportunidad. Suerte Sambuca.
Sabes que me gusta cómo escribes, mucho. Y esta no es la excepción. Me hiciste maldecir la hora en la que me fui a vivir a la periferia de la ciudad, a una minúscula casa a la que sólo acudo para -medio- dormir... Ojalá un alma piadosa corra por la buena -y hermosa- Sambuca...
Ayayay...
Buen relato con un buen posdata!
Menudos ignorantes somos!
Saludos colombianos a aquella Morenaza!
Por eso me cae usted tan bien, por su forma de expresar esas ideas tan interesantes a través de la palabra escrita y, aún más, por la empatía --con la cuál me siento empático-- por los animales, especialmente por lo canes.
Indudablemente tendría las puertas abiertas para una perrita tan noble como la que se muestra en las fotografías pero existen dos grandes problemas:
>Ya tenemos 3, casi 4 --porque ya casi llega Tomasito-- perro en casa.
> Me encuentro muy lejos del D.F.
Ya habrá alguien que realmente sienta algo por los animales, quién le pueda dar un muy buen trato a la Sambuca.
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