martes, noviembre 08, 2011

Mitología Chilanga Noviembre 2011

La penúltima colaboración para esta sección

El Edén con sobre cupo

Para los Dioses, el Olimpo: morada majestuosa colmada de seducción y embeleso. Para los mortales, los multifamiliares.
No hay mito fundacional que explique cabalmente a ese edén barroco que es el perímetro chilango. No hay razonamiento lógico -de hecho- para entender la compulsión por infestar de humanos cada rincón de la anatomía capitalina, con ese empecinamiento en el hacinamiento tan característico de quien no sabe crecer hacia arriba o hacia los lados, sino hacia adentro.
Que 9 millones de defeños cohabiten en un territorio a todas luces insuficiente no tiene nada de malo, lo malo es que demanden comida, escuelas, trabajo y vivienda de manera directamente proporcional. 
Para esta titánica tarea la ingeniería chilanga ha ideado los conjuntos multifamiliares: monumentales cajas de zapato que -al modo de las matriuskas rusas- guardan ciudades dentro de ciudades con sus respectivos inquilinos viviendo codo con codo y neurosis con neurosis. 
Estos muéganos arquitectónicos cumplen con dos funciones, por un lado colman la 
vocación de los adictos a la urbe de multiplicar el tejido social hasta sus últimas consecuencias (anular el vacío es la consigna) y por el otro, sirven para que los arquitectos e ingenieros practiquen estrategias que después pueden ser aplicadas en un juego de Tetris.