miércoles, noviembre 24, 2010

Stills del último ángel

Los pasados dos meses o mes y medio (no recuerdo con precisión, pues para quien esto escribe olas de gordo aceite son los días, pasan tan lentamente que no pasan), estuve trabajando animadamente en un corto animado de 8 minutos de duración que forma parte de la polémica exposición El D_efecto barroco, políticas de la imagen hispana.  
La expo fue inaugurada el 9 de noviembre, aunque la animación que se está proyectando es una versión beta que terminamos justo para que entrara a tiempo, pero que adolece de ciertos errores e inconsistencias de estilo que me he propuesto corregir en alguna medida antes de hacerla pública para los visitantes este barroco blog.
En lo que salpimentamos esa versión final y la adornamos con pepitas de chile mascabel, adelanto algunas capturas de pantalla para que se den una idea de cómo se ve y para que fumando esperen la llegada del siguiente post en el que podrán apreciar estos mismos dibujitos pero con movimiento (con movimiento ellos, no ustedes).

Mientras tanto, un saludo cordial desde alguna parte de la provincia mexicana.
JQ









Marcha con antorchas (crónica de guerra)

Update de marzo:
Después de releer este post he reconsiderado la pertinencia de su publicación, por lo menos en la forma en que fue expresado originalmente.
Para quienes no lo leyeron en su momento, se trataba de una narración en la que hacía públicos los pormenores de la hechura de una ilustración histórica como botón de muestra de los lineamientos, observaciones y correcciones que este tipo de chambas conllevan.
La mala leche de mi parte fue balconear las correcciones del cliente e incluso citar parte de algunos correos -que deben permanecer en el ámbito de lo privado-. Y aunque no fue mi intención personalizar o hacer escarnio, creo que es totalmente inapropiado abordar una crítica general a través de lo particular.

Dejo solamente la conclusión que resume en buena medida lo dicho en su momento y desdicho a día de hoy.

 Los editores y directores de arte tienden a llamar “corrección” a lo que es, de hecho, una modificación. La corrección se aplica cuando el ilustrador se equivoca en la ejecución o interpretación de un texto y debe entonces enmendar o corregir ese error, por demás evidente al ser cotejado frente a la instrucción escrita; pero lo que suele abundar es la falta de información clara o los cambios de opinión sobre la marcha de quien solicita la ilustración y que, para disimular su ineficiencia o arranques veleidosos llama “correcciones del dibujante”.
En este caso ejemplar hubo errores de ambas partes, pero lamentablemente -debido a nuestra pertenencia a un gremio inferior en la escala evolutiva- la chinga corrió por parte de los ilustradores.










Ilustración histórica y reflexión que viene al caso

A petición de un cibernauta que resultó ser descendiente de Juan de O’donojú -último Virrey de la Nueva España- he aquí una estampa mortuoria que formó parte del paquete de ilustraciones históricas Héroes de Carne y Hueso. Lamentablemente es una representación fúnebre, pero es la única donde aparece O’donojú.
El dibujo es de monseur Clément, quien tuvo a bien echarme una mano pachona con algunas de las cerca de cuarenta láminas y fue, por cierto, una de las pocas ilustraciones que pasó sin correcciones o ajustes del director del documental.


Durante el proceso de investigación, documentación, bocetaje y dibujo (que de todo eso se compone nuestra chamba) y que estuvo además amenizada por podcasts de opinión y debate entre historiadores, surgieron algunas reflexiones interesantes en torno a este tipo particular de ilustración. 
Como es bien sabido en nuestro gremio, la ilustración técnica, histórica y/o figurativa es la apestada de la fiesta. Casi nadie quiere entrarle por la cantidad de trabajo y rigor técnico que implica su ejecución, lo poco que luce el dibujante (hay un margen estilístico muy estrecho) y lo ingrato de la paga, que nunca cubre a cabalidad toda la inversión de trabajo y conocimiento.  
Aunque (acá entre nos) es más preciso afirmar que no es que nadie quiera abordar a este tipo de proyectos, sino que casi nadie puede; y estoy tentado a asegurar que en México ese “casi” está compuesto por cinco o seis ilustradores a lo mucho. 
La razón por la que esta forma de representación gráfica es nuestra Kriptonita es porque desnuda carencias técnicas y puntos flacos de una manera brutal, y hace evidente -de paso- el desdén terrible hacia el cúmulo de conocimiento del dibujo clásico perpetrado desde casi todos los ámbitos: ya desde la academia, ya desde los talleres de dibujo -institucionales o no-, ya desde los cursos patito
Bajo la falsa premisa de que el dibujo realista ya está superado (¿superado por quién? me pregunto yo) todas las tendencias actuales apuntan hacia la expresividad personal a ultranza; los estilos de moda, la ilustropintura, hacia las corrientes de vanguardia universal (es decir, los dictados por la cultura hegemónica) que, a falta de una escuela y tradición real que las explique en nuestro contexto, resultan ser burdo fusil y retaguardia con ínfulas de vanguardia, vano intento de nuestras hordas de aspirantes a primermundistas honorarios.
Pero ya me estoy yendo por donde no debo si no quiero quedarme sin amigos; decía que, además de todo el trabajo de investigación y documentación que es menester para representar una sola escena histórica, hay un elemento toral que -lamentablemente para mi- entendí muy tarde: la imaginación. El margen de inventiva y criterio, el breve espacio de libertad que nos autoriza a “deducir” y recrear un momento histórico determinado sin menoscabo de la mayor precisión documental posible. Suena complicado y sin embargo no lo es tanto.
Es una lástima -insisto- que haya entendido esto cuando ya la mayoría del trabajo estaba hecho y había sido ejecutado con la rigidez y falta de naturalidad propias de quien no ha asumido su libertad creativa con consciencia histórica… (¿qué mamadas estoy escribiendo?)
Bueno, como mal ejemplo va esta lámina en la que, aunque formalmente correcta, equivoqué al atender la parte del guión que dice: 

Ilustración: Imagen de Iturbide y su familia, escoltado por Nicolás Bravo y seguido por muchos soldados. Imagen de un río de gente vitoreando a Iturbide

Pero no reparé en un texto aledaño que dice: 

Escoltado por Nicolás Bravo y mas de 500 hombres, Iturbide y su familia salieron rumbo a Veracruz, viajando por rutas alternas, evitando atravesar comunidades porque poblaciones enteras salían a verlo pasar. Vitoreaban efusivamente y lloraban su partida. 

Y ese descuido propició que se perdieran uno o dos días de trabajo en esta ilustración que, como ven, contradice la parte textual.

martes, noviembre 23, 2010

Retratos a granel

No es que me sienta muy orgulloso de este retrataje bestial. De hecho -visto ya en conjunto- me parece hasta aburrido ver un montón de rostros de gente que ni conozco ni de mi familia son; pero bien merece la pena el post por el aspecto técnico de la ejecución y el rentable resultado que podría ser de interés para los colegas que visitan este blog de mil y un fatídicos rostros.

De un tiempo a esta parte he estado resolviendo caricaturas y retratos con una técnica de al menos dos layers de trazo y color, a diferencia de la anterior técnica "pintadita" en la que definía todo con base al color, lo que significaba quizás el doble de tiempo y energía.

Actualmente trabajo con brocha digital en negro puro y cualidades de textura y línea; en donde la presión del lápiz digital sobre la Wacom genera la ilusión del acabado de lápiz de grafito. La gran mamada de esto es que si modifico la opacidad de la misma brocha el efecto final no remite al lápiz sino al pincel o plumilla con tinta china... y nomás haciendo click en un cuadrito. 
Como solíamos decir en los tiempos del difunto y envilecido Taller del Perro: ¡Dios bendiga al Photoshop!



La rapidez de esta técnica acelera notablemente la producción al punto que, por ejemplo, puedo despachar de 4 a 6 retratos en un día. Tal fue el caso de los retratos para la edición de diciembre-enero de Life & Style, en la que dibujé 42 rostros en una semana, aproximadamente. Otra de las ventajas de esta técnica ©Joseph Quinterower es que lo mismo permite representaciones "neutras", es decir, con la formalidad suficiente para no contaminar de "estilo" a las personalidades retratadas (cosa que resulta muy útil para dibujar empresarios, comunicadores, políticos y demás gente respetable -no como uno-) que permite caricaturizar o hacer énfasis en otro tipo de contexto como revistas culturales y de entrestriñimiento, tal es el caso de los personajes de la Feria del Libro para la sección de humor de Gente o el Xavier Velasco para Gatopardo.