viernes, agosto 10, 2007

Reinventando el universo (¡nomás!)

Aunque usualmente no tengo tiempo para responder los correos personales y las opiniones que alimentan este blog, suelo leerlos con atención y puntualidad. El sistema de blogger redirecciona cada nuevo comentario a mi correo personal, de manera que, a pocos minutos de haber sido posteado, aparece en mi pantalla algún comentario que me alegra o entristece el día.

Lamentablemente -insisto- cada vez me queda menos tiempo libre para responder, departir y en general para hacer vida social por internet. Por ejemplo, en este momento puedo actualizar el blog porque aprovecho una pequeña pausa entre dos proyectos de trabajo muy demandantes, el que acabo de entregar en la madrugada del martes y el que empezaré a dibujar a partir de unas horas.

El 29 de julio pasado, sin embargo, el omnipresente anónimo dejó un comentario al que estoy obligado a responder en el mismo tono en el que ha sido escrito. Quiero pensar que lo que diga te va a resultar útil y que en este breve cotorreo podremos encontrar más afinidades de las que suele haber en la zoología laboral de nuestros días.

“Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Una precisión vocacional":

Pepe:

Yo soy uno de los que trabaja en esos medios pipirisnice, y estoy completamente de acuerdo contigo. El mayor problema de la industria editorial mexicana es que el trabajo de escritores e ilustradores nunca ha sido respetado. Te lo digo de primera mano, yo he estado en los altos mandos de las revistas, en las juntas con finanzas, con otros editores, con los directores.
En este medio lo que importa es vender. Y, de acuerdo a ellos, ni los ilustradores ni los escritores traen dinero a la empresa; somos únicamente la maquila que hace un producto bastante chafa debido a la falta de recursos financieros y humanos para hacer el trabajo bien.
No te sorprenderá saber que las áreas más explotadas de las editoriales son editorial y arte. Los diseñadores y periodistas que laboramos en este medio estamos sobretrabajados, cansados, estresados, mal pagados, en resumen, estamos hasta la madre de la forma en que se conducen las cosas, y nadie tiene los huevos para hacerle frente. Por eso tu postura es tan refrescante.
Los únicos que avanzan en este caprichoso medio son los narcisistas que buscan el poder por el poder mismo; los dictadores de bolsillo que siente que pueden gritar y abusar (verbal y monetariamente) de sus "empleados".
Pero nosotros mismos nos metemos el pie. Es impresionante el nivel de maquiavelismo dentro de los equipos que crean las revistas. Te tienes que cuidar la espalda constantemente y esperar lo peor de tus "amigos".
Por todo esto, me uno a tu causa y he decidido renunciar. Me voy a dedicar a otra cosa. Incluso voy a estudiar otra carrera que ya traía entre ojos antes de meterme a esto de la edición.
Tu comentario (aunque es de abril) me llega en buen momento y me da ánimos ver que hay gente en mi misma situación.
Exactamente ahora estoy en este proceso de reinvención personal y aunque es una chinga, vale la pena darle un volantazo a la vida para mejorarla.
Algún día nos conocimos brevemente. La verdad no sabía que pensar de ti. Después de leer tu blog (al que llegué por pura casualidad) me doy cuenta de que eres una persona con los huevos bien puestos.
Mucha suerte. ”

No podemos estar más de acuerdo en la radiografía de la industria editorial, ese microcosmos de la realidad nacional. Conozco algo del tema no sólo por el kilometraje que he invertido trabajando para las más prestigiosas y gandallas casas editoriales (aquellas en las que acabas firmando contrato vitalicio de sesión de derechos patrimoniales por una viñeta de $800.00) sino porque tengo información privilegiada de ciertos procesos internos en dos o tres de ellas.
A causa de esas machincuepas que suele dar la vida, conozco a detalle algunos datos, cifras y anécdotas. Las minutas del día en ciertas juntas directivas, el temario de los cursos de management, los sueldos de directivos, publishers, creativos, directores de arte y diseñadores -seniors, juniors y becarios-; los costos de producción y los márgenes de ganancia, el motivo del brindis de los mastines de la oligarquía (ver El festín de los marranos) y un indignante etcétera.
Obviamente no puedo hacer públicos los pormenores de la información que me han confiado, pero tampoco puedo ignorarlos. Son datos que nos ayudan a medir el tamaño de la bestia; son datos que se han materializado en forma de pequeñas piedras dentro de mi hígado.

Pero vuelvo a tu comentario. Por un lado tenemos los hechos: el advenimiento de La Corporación, su método y su filosofía. El arribo al gobierno de cofrades empresariales maquillados de políticos, el desmantelamiento del estado, la lumpenización y el adelgazamiento de la clase media (¡culeeeeeeera!), el desdén arrogante de los intelectuales orgánicos -con careta de librepensadores o liberales, da igual- ante todo lo que huela a izquierdas (no izquierda: “izquierdas“), la banalización de la política, la militarización del país, los resultados electorales recientes en Oaxaca, Baja California y Aguascalientes, la revancha de la iglesia católica contra el estado laico y un blanquiazul etcétera.
Por el otro lado tenemos a una sociedad con las herramientas intelectuales y críticas atrofiadas y un lavado de cerebro probablemente irreversible; una sociedad que -me atrevo a afirmar- ya le agarró el gusto a vivir sometida, sofrenada y manipulada; un pueblo que ha hecho los méritos suficientes para merecer la mierda de gobierno que tiene.
Y en medio estamos nosotros, profesionales y oficiantes de entre 20 y 40 años (¡ejem, ejem!) formados y deformados bajo los códigos laborales del neoliberalismo. Empleados de un sistema de poder que nos paga para adoctrinar a las masas, o para entretenerlas, o para confundirlas, o para arrearlas, o para amasarlas...

Y el problema estriba, básicamente, en que el modelo neoliberal es eso: un paradigma, un canon, un artefacto económico del que no podemos escapar -o del que la democracia no nos deja escapar-. Las alternativas de empleo (el narco, el comercio informal, la industria de la prostitución o la de la mendicidad) no son una alternativa, son parte de lo mismo. Sin darnos cuenta nos chingaron el país (nunca mejor empleado el verbo) y estamos, como nunca o como siempre, contra las cuerdas.

Ante esta realidad hay quienes optan por hacerse pendejos, hay quienes -después de un tiempo de dar la batalla- descubren que es rentable hacerse pendejos, hay quienes ya están genuinamente pendejos y habemos quienes estamos dispuestos a hacernos pendejos (me cae), pero como a eso de las cinco de la mañana despertamos con una dolorosa sentencia grabada a sangre y fuego en donde más nos duele: ”te estás haciendo pendejo“.

Y nada, que hay que aprender a sobrevivir con la bonita paradoja de estar en desacuerdo con un sistema y no tener otra opción que integrarse a ese sistema para sobrevivir.
Cada uno de los culposos -y pulposos- disidentes habremos de resolver esta paradoja de acuerdo a nuestras circunstancias y nuestras ecuaciones éticas.
Si tus condiciones materiales te permiten desandar camino y volver a estudiar otra carrera está bien. Y si no... a seguir arando el aire. No tenemos las respuestas que ellos sí tienen (cómprate un buen carro, un iPhone, una trophy woman, reprodúcete una o dos veces, pide una beca (a tus padres o al estado, da igual), compra o renta un loft en la Condesa o una casa en Valle de Bravo o en donde chingados sea, pero procura que tenga caseta de vigilancia a la entrada; cómprate un home teather o una televisión de plasma, no te la jales y ya ponte a jalar etc.)

No ha nacido aún el profeta que a la voz de ”viene-viene, quebrándose-quebrándose“ nos indique el camino correcto, y lo más seguro es que nunca aparezca en escena. No hay certezas, no hay garantía de nada. Nunca ha sido fácil disentir del orden establecido, aunque -por otro lado- el que se la juega con la carta de la ética no juega a ganar, juega a ”hacer lo correcto“.

Finalmente: no soy una persona con los huevos bien puestos (es decir, sí en el sentido biológico pero no en el sentido ético) estoy lleno de miedos y de inseguridades. No se si estoy haciendo lo correcto, y si lo estoy haciendo no se si lo estoy haciendo del modo correcto; pero al cabo estoy haciendo las cosas a mi maneeeeeeeraaaaa. Si me equivoco no podré echarle la culpa al estado ni a la iniciativa privada ni a Dios ni a mi suegra. Si la cago, la cago y punto.

Permíteme ponerme metafísico. Una de las ventajas de la ”reinvención personal“ es que reinventarse es una forma de recrear el universo entero. Definimos el mundo con nuestras acciones: el corrupto corrompe el universo, el falsario lo falsifica, el mediocre, el vasallo, el hipócrita y el vulgar hacen lo propio. ¿qué forma habremos de darle nosotros? ¿para qué alcanzarán nuestras fuerzas?

Como dijera cierto profesor de teoría política: ”al tiempo mi Pepe, al tiempo“...


Saludos cordiales
JQ

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye Maese Quintero y a todo esto que opinas ejecutas y procedes que dice su esposa!!

Cuando uno se la rifa solo no hay pedo pero ya con una persona con quien compartir andanzas pues cambia el asuntacho

Gilberto Martinez

mike luckie dijo...

Mmm, pues bueno la verdad no se ni como comenzar, pero estoy de acuerdo con lo que dices, pero surge una duda en mi mente...o bueno tal vez varias, ¿si piensas a si, entons por que eres izquierdista? ¿no se supone que "los políticos" de México, todos , y de la mayor parte del mundo son corruptos?, ¿no se supone que la comedia, mágica, musical de la política mexicana da asco?, esta bien que pienses de la manera en que plasmas en este post, pero siento que eres un poco contradictorio, ¿a que me refiero?...mmm...mmm...
¿pues como te lo digo? plantemos esta situación:
Una persona sumamente inconforme con la ley Televisa, protesta pero portando la playera del América.(¿ilojoico no?), siento que eso es lo que pasa, no dejo de ser un fan from hell a muerte de tu trabajo, pero tomar la postura que tomaste cuando el monaguillo azul le gano a tu peje amarillo siento que no fue....bueno he aprendido, de tu propia escuela, que la política da asco y posteas que se pasaron de verga dándole el poder al beato azul y no a tu revolucionario amarillento de quinta generación.
Como que no cuadro con la mentalidad que planteas en buba, el pote, o las ilustraciones de humor negro que tanto te caracterizan, y que tanto me gustan.
Bueno esto es solo el estupido punto de uno de tus fans...
atte.: mike luckie.

ULISES ARVIZU (Arkitekto) dijo...

ya parenle que salgo del blog del Clement y paso al tuyo y puro piedrazo. pues que decirte Quintero, que me siento igual que tu, ahh aveces toma tiempo decidirse o poniendo mas filosofos al estilo matrix decidiendo lo que ya decidi desde hace mucho, ja, no me siento alguien en contra o favor del sistema pero solo busco desarollarme de acuerdo mas al espiritu y menos a al estilo manufacturacion en serie lo cual esta bien dificil porque el espiritu no se alimenta de lo mismo que mi estomago, y me encuentro en un dilema donde he alimentado mi estomago y estoy matando de hambre mi espiritu , busco un equilibrio y espero encontrarlo, sale pues... y gracias por poner a trabajar la materia gris en mi cabeza aunque sea un poco , tanto ipod me deja un poco lento.

p.d. cuando me referia al espiritu me refiero al espirtu creativo.

p.d. gracias por la actualizada

Angel dijo...

Hola Pepe:

Yo soy orgullosamente iztapalapense y no me gusta el jueguito de la palabra "iztapalacra". Cada quien piensa o habla como le va en la feria de la vida, pero Iztapalapa es enorme y su población -la que anda metida en esos rollos "lacrosos"- no siempre es de allá (no generalizo, es malo generalizar, no puedo negar que también hay iztapalapenses "lacrosos"), pero bueno, te diré que en los 70 y 80 hubo gran migración hacia Iztapalapa de otros estado y de otras delegaciones. Me ofende que se generalice con esa palabra. Y lo como escuché de unos jóvenes hace algunos años: Cuando se habla de broncas en alguna colonia de otra delegación se menciona, por ejemplo, la Del Valle, pero no "Benito Juárez", no utilizan el "todo para distinguir una de sus partes", en cambio en el caso de Iztapalapa usan el nombre del "todo para identificar una de sus partes". (¿Si me di a entender?) ¿Es justo? No lo creo. Pero cada quien si "indiosincracia" (ironía). Saludos