
He recibido tres forwards de distintas personas invitándome a sumarme al boicot gremial contra la empresa Televisa, todo con motivo de la famosa minuta que reforma al artículo 28 de la Ley Federal de Radio y Televisión conocida -justamente- como Ley Televisa.
El origen y el pacto
La sesión
La minuta
A grosso modo, esta ley formaliza la apropiación del espectro televisivo (antes propiedad de la nación) por parte de los grandes monopolios, en particular de Televisión Azteca y la ya mentada Televisa.
Y digo que se trata de una formalización (una ampliación de poderes, es más correcto) porque desde hace muchos años la televisión es quien rige la vida cultural y forma la opinión política e ideológica de este país de miércoles de ceniza. Los últimos tres presidentes mexicanos le deben su legitimidad, los niños le deben horas de sano esparcimiento y su primer lavado de cerebro, los adolescentes su lumpenaje y los adultos la suma de las anteriores.
El heroico correo que invita a parar en seco a Satán dice lo siguiente:
"Hola a todos los colegas dibujantes e ilustradores:
Indignado por el descaro y el burdo mayoriteo con el que fue aprobada la llamada Ley Televisa convoco a todos aquellos que quieran -y puedan- a boicotear a esta empresa en su parte editorial negándose a trabajar para ellos.
Una característica de los monopolios es la forma en que la que se concentran en una sola empresa distintos tipos de bienes y servicios, y si ya el papel de televisa como empresa televisiva (en complicidad con el gobierno) era nefasto, como empresa editorial concentra cada vez más publicaciones.
Televisa es, cada vez más, el poder tras el gobierno. No quiero dejar de hacer algo, por pequeño que sea, para impedir que esto sea cada vez peor.
Infórmense y consideren esta propuesta.
Les agradeceré, asimismo, que circulen este mensaje y, de ser posible, lo desplieguen también hacia otros ámbitos.
Saludos
Ricardo Peláez Goycochea"
Haciendo caso a la última parte de esta convocatoria, la de desplegar el mensaje “también hacia otros ámbitos”, quiero llevarlo al ámbito del escrutinio.
1) Es muy fácil convocar a que la raza se abstenga de colaborar con el enemigo histórico cuando no es nuestro propio ingreso el que está en juego.
Cuando nosotros mismos ya no necesitamos trabajar para Televisa y, entonces sí, podemos indignarnos y convocar al boicot desde la altura moral que nos da la distancia y una situación económica menos apremiante.
Esta monopólica empresa fue, durante un par de años, la principal fuente de trabajo para mí. Gracias a mis colaboraciones con Editorial Televisa pude obtener los recursos para pagar “la comida corrida nuestra de cada día”.
Nada de indigno hubo en ello, sino el intercambio de un servicio profesional (la ilustración) por dinero.
El convocante (Ricardo Peláez) también trabajó para Televisa, y si dejó de hacerlo no fue por ningún tipo de indignación ni por una admirable postura ética en contra de los monopolios (porque Televisa lo ha sido desde antes de la aprobación de esta ley, desde cuatro o cinco décadas atrás, poco más o menos), sino porque las tarifas por concepto de ilustración se estancaron y hubo que buscar mejores opciones de empleo o lo que es lo mismo: más billete (¿alguien dijo “ética”? ¿alguien dijo “boicot”?).
2) Dejar de trabajar para Televisa es una estrategia totalmente inocua...
Inútil, absurda, ridícula. En una sociedad regida por la ley de la oferta y la demanda y en la cual nosotros somos el prestador de servicios, dejar de colaborar con X o Y empresa no implica ninguna diferencia en términos prácticos. Si yo me niego a trabajar para ella -sea por la razón que sea- siempre habrá otro dibujante que acepte el trabajo, y aún en el caso de que todo el gremio actúe en bloque y no haya un sólo colaborador que no acate el “boicot”, la empresa puede recurrir a las ilustraciones de stock, con lo cual no se vería afectada en su desempeño sistemático; de tal manera que los únicos afectados serían los propios ilustradores que contarían con una opción menos en su espectro de empleo.
Este supuesto boicot afectaría a los ilustradores, no a la empresa.
La estrategia correcta para lastimar los intereses económicos de una empresa que opera de manera contraria a los nuestros es NO CONSUMIR LOS PRODUCTOS QUE ÉSTA VENDE. Así es como funciona en Estados Unidos y en Europa, así es como se aplican las sanciones morales en los países civilizados.
Aceptar una convocatoria como la del convocante es, para decirlo amablemente, un muy mal chiste.
3) Cuando despertó, Televisa todavía estaba alli.
Noticia de última hora: Televisa era “nefasta” y era “el poder tras el gobierno” desde hace más de cuarenta años. Televisa no se volvió perversa de la noche a la mañana. Desde la matanza del 68, pasando por el fraude electoral del 88 y el intento de desafuero del 2005 Televisa ha operado de la misma manera, a favor de las cúpulas de poder y en contra de los intereses de las mayorías demográficas.
¿de cuándo acá se detona la indignación? ¿con qué calidad moral se convoca a sumarse a un “boicot” boomerang con cuarenta y tantos años de retraso?
Así como la estrategia correcta para afectar en términos REALES a una empresa es dejar de consumir sus productos, para darle en la torre a Televisa no hace falta más que dejar de ver sus programas de mierda y cambiar la mala cultura televisiva por la buena cultura de internet, o por la buena cultura a secas.
Se puede vivir perfectamente sin ver televisión, eso se los garantizo categóricamente.
No entiendo cómo alguien que tuvo a Brozo como líder de opinión (uno de los sujetos más ponzoñosos y dañinos que ha dado la caja idiota), tiene la desfachatez de convocar a un ”boicot” anti-Televisa.
Desde este espacio te conmino a ti que te fuiste con la finta y forwardeaste este correo, a que hagas caso omiso de acciones estériles que lo único que buscan es apuntalar el cacicazgo moral de aquellos que de “descaros y burdos mayoriteos” saben ya un buen rato.
Saludos cordiales.
JQ


